lunes, 20 de junio de 2011

Lo siento, se que te avergüenzas de mi, pero ya no tendrás que volver a hacerlo, lo prometo. Me iré lejos, para que puedas hacer tu vida feliz. Si tu eres feliz, yo lo seré, de verdad. No debes preocuparte por nada, lo juro.

Pero... antes necesito pedirte un favor, prométeme que seguirás como siempre y que no crecerás.

-Capítulo 1: Creo que ya lo he dejado todo claro, ¿no? aunque me cueste, y aunque sepa que te vayas a olvidar de mi, yo me estare pinchando debrivados de la morfina, pero sólo porque sabré que te habrás olvidado de mi y tendré que olvidarlo por momentos.

Y quizás, te llegue una carta anónima algún día, que diga todo lo que te quise y sentia de verdad por ti, puede también que haya restos de caballo en las esquinas del papel o que huela un poco a dyc barato, y cuando leas esto te darás cuenta de que a pesar de que nunca me hiciste caso, te queria de verdad, y si esta carta te llega algún dia, será que yo ya no esté en este mundo.

-Capítulo 2: Y sé que lo hice muy mal, y dejé que marchara, pero al cabo del tiempo, cuando el se fué, me dí cuenta de que no había hombre en el mundo que me quisiera igual, y que él era lo más importante que tenía ahora mismo. Entonces, cogí el primer vuelo que salió para Los Ángeles y me recorrí la ciudad entera buscandole, pero no le encontraba...

Y cuando ya estaba desesperada llorando sentada en el suelo, dandolo todo por perdido, un hombre mayor, de unos 70 años, me preguntó:
- ¿Por qué lloras, jovencita?

Yo le conteste que porque había sido idiota y había dejado irse al chico que más queria, y que queria encontrarle, pero no daba con él.

-Capítulo 3: Le conté todo lo que me pasaba a aquel hombre. Me contó que cuando el tenía mas o menos mi edad, el dejó marchar a la mujer de su vida, y cuando la quiso recuperar, ella se habia casado, era feliz y no queria saber nada de él. A sí que, quiso ayudarme a encontrar a mi chico para que no fuera demasiado tarde.

Le dije como se llamaba, me dijo que su nombre le sonoba y me prometió que averiguaría todo lo que pudiera de él. Al día siguiente quedamos y me contó que había visto que mi chico era uno de los guitarristas que más gente movia en Hollywood y Los Ángeles, pero que estaba siempre metido en una habitación y tenía fama de ser habitual de los camellos.

-Capítulo 4: Me enteré de que daba un concierto en uno de los sítios más populares de Los Ángeles, y no dudé en estar allí todo lo antes que pude.
El concierto empezaba a las 11 y media y había bastante gente. Una vez abrieron las puertas conseguí colarme hasta casi la primera fila, tocaron unos teloneros, bastante malos la verdad, y cuando acabaron pusieron música de fondo, The Wild Life, creo recordar, para esperar a que saliera el con su grupo.
 Yo estaba muy nerviosa y la espera se me hizo muy larga, y cuando por fin llegó el momento y salió, se me saltaron las lágrimas de emoción al verle. Estaba bastante cambiado, mucho más delgado, se le veía muy cansado, y tenía la mirada muy perdida. Cuando empezaron a tocar la primera canción, entre el pelo que le tapaba la cara miró a la gente como buscando a alguien y derrepente se paró en mi.

-Capítulo 5: Después de estar 2 años comiendo de lo que me encontraba en la calle y sin un duro, lo único que me hacía olvidarme de ella era la música, conseguí gente para montar un grupo y la cosa salió bien, ahora tengo bastante dinero, drogas, alcohol y podía tirarme a la tía que quisiera. Pero lo que realmente quiero no lo puedo tener, es la chica por la que vine aqui para intentar olvidarla, pero no he podido, me he dado cuenta de que la quiero más que a nada, y que lo daría todo por ella, no merece la pena seguir viviendo si ella no está aquí, porque estoy enamorado de verdad, y es una sensación bastante rara, la verdad, nunca me había pasado esto, por eso no quiero que acabe nunca. Vine a L.A para olvidarme de ella, pero lo único que he conseguido es joderme más porque no puedo olvidarla, y ahora me doy cuenta después de 2 años lejos de ella, de que la quiero de verdad.

-Capítulo 6: Un día, nos llamaron para tocar y pensé que estaría bien ir para no estar comiendome la cabeza y drogandome encerrado en mi habiatación. Cuando llegó el momento de salir hice la costumbre que tenía siempre que salía a un escenario, no sabía muy bien para que, pero era echar un vistazo al público con la esperanza de que ella algún día estubiera alli viendome. Yo sabía que no iba a servir de nada hacerlo pero esa vez se me paró el corazón, tiré la guitarra y fui corriendo a ella. Nunca me sentí tan bien, saber que era ella, que después de estos 2 años no había parado ni un segundo buscandome hasta que por fín, me encontró. Esa sensación de poder besarla y tocarla, era lo mejor que me había pasado en mucho tiempo, y ahora, me doy cuenta de que no me quiero volver a separar de ella nunca más.